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15 September 2026

Luis Craff: El Maestro que seguirá haciendo cantar hasta a las piedras

Written by Guerlio Peralta, Narbo Peralta - Redaktionsteam, Posted in Kultur, Gesellschaft und Bildung

Luis Craff: El Maestro que seguirá haciendo cantar hasta a las piedras

El 13 de septiembre de 2026, Luis “Lucho” Craff Zevallos emprendió el camino hacia la eternidad de su obra. Se fue un músico, compositor, pianista, director y extraordinario arreglista coral, pero, sobre todo, un maestro que dejó una huella profunda en generaciones de músicos y cantores. Una huella que permanece en el Perú, en América Latina y también en Alemania, país que eligió como residencia durante las últimas décadas de su vida.

Para quienes compartimos con él una parte del camino en el TUNI – Teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería de Lima y, años después, en el Grupo Musical Alturas, su partida tiene además una dimensión profundamente personal.

Aquellos muchachos del TUNI

A comienzos de los años setenta, el TUNI (Teatro de la Universidad Nacional de Ingeniería) era fundamentalmente un grupo de teatro estudiantil. Eran tiempos intensos en el Perú y en América Latina. El teatro, la poesía y la canción eran también maneras de interrogar la realidad, y la llamada música testimonial latinoamericana encontraba entre los jóvenes un espacio natural para expresar inquietudes sociales, sueños y esperanzas.

Fue entonces cuando Luis Craff apareció en nuestra historia y abrió para el TUNI una nueva faceta, la música.

Hay una imagen de aquellos años que, más de medio siglo después, permanece intacta en la memoria.

Esperábamos al ya reconocido Maestro en la calle, delante del edificio donde vivía, para recogerlo y llevarlo a aquellos primeros ensayos en los que comenzó a dirigirnos.

Éramos poco más que unos imberbes musicales: estudiantes entusiastas, con muchas ganas de cantar y con seguridad mucho más entusiasmo que conocimientos. Y, sin embargo, allí estaba Lucho.

Un músico de su formación y prestigio aceptaba dedicar su tiempo y sus conocimientos a un grupo de jóvenes universitarios que apenas empezaba a descubrir lo que significaba cantar seriamente.

Visto desde la distancia de los años, aquel gesto adquiere otra dimensión. Habla de la humildad y de la enorme generosidad de Luis Craff.

Con él aprendimos que no bastaba con cantar una canción porque su texto expresara aquello en lo que creíamos. Había que interpretarla, descubrir sus matices, respirar juntos, escuchar al compañero y comprender que una voz individual podía adquirir una fuerza completamente distinta cuando encontraba su lugar entre las demás.

La música dejó entonces de ser solamente acompañamiento de la actividad teatral. El trabajo vocal, las armonías, la disciplina del ensayo y la interpretación abrieron una nueva etapa en la historia del TUNI y en nuestra manera de abordar aquella música testimonial de los años setenta.

Quizás entonces no éramos plenamente conscientes del privilegio.

El Maestro bajaba de su casa y se iba a enseñar música a aquellos imberbes musicales.

Así era Luis Craff.

Alturas: un antes y un después

Años más tarde, nuestros caminos volverían a encontrarse en el Grupo Musical Alturas.

Y nuevamente ocurrió algo parecido.

Para Alturas, la llegada de Luis Craff significó verdaderamente un antes y un después.

Bajo su dirección, el grupo avanzó hacia una etapa de mayor exigencia y desarrollo profesional. Trabajó las voces, los arreglos, la interpretación y la concepción musical con el rigor que lo caracterizaba, pero respetando siempre la identidad que Alturas había construido durante años.

No se limitaba a corregir una nota o modificar una armonía. Lucho conseguía que los músicos que trabajaban con él descubrieran posibilidades que muchas veces ellos mismos desconocían.

Entre 1990 y 1993 acompañó a Alturas en extensas giras por Europa, recorriendo Alemania, Francia, Suiza, España e Inglaterra. Fueron años de conciertos, carreteras, ensayos y encuentros con públicos de culturas diferentes.

En aquellos viajes ya no era solamente nuestro director musical.

Era maestro, compañero de camino y cómplice de una aventura musical que había comenzado muchos años antes en Lima y que ahora atravesaba fronteras.

Un arreglista que trascendió fronteras

Pero reducir la trayectoria de Luis Craff a los coros y grupos que dirigió sería dejar fuera una de las dimensiones fundamentales de su legado: su extraordinaria obra como arreglista coral.

Durante décadas escribió arreglos, especialmente sobre obras provenientes del inmenso patrimonio de la música peruana y latinoamericana. En sus manos, melodías nacidas muchas veces de la tradición popular adquirían nuevas dimensiones: las voces dialogaban, se respondían, se entrelazaban y construían armonías de enorme riqueza sin que la canción perdiera por ello su raíz ni su identidad.

Sus arreglos trascendieron los conjuntos para los cuales habían sido concebidos originalmente y comenzaron a ser interpretados por coros de diferentes países. Obras emblemáticas de la música peruana, entre ellas La flor de la canela y El Alcatraz, encontraron también en sus versiones corales nuevas formas de viajar por escenarios y generaciones.

Con el tiempo, muchas de sus partituras pasaron a integrar el repertorio de agrupaciones corales de América Latina. La calidad, originalidad y difusión de ese trabajo hicieron que Luis Craff fuera considerado uno de los grandes arreglistas de la música coral latinoamericana.

Y acaso sea precisamente allí donde comienza la eternidad de su obra.

Porque un director deja inevitablemente un vacío cuando abandona el podio. Pero un arreglista deja escritas las voces.

Décadas después, en una ciudad que quizás nunca visitó, jóvenes que jamás llegaron a conocerlo pueden abrir una partitura suya, levantar la mirada hacia un director y comenzar a cantar.

Y en ese instante, de alguna manera, Luis Craff vuelve a estar presente.

De San Marcos a Karlsruhe

Una etapa fundamental de su trayectoria estuvo también ligada al Coro Universitario de San Marcos, que dirigió durante años y donde dejó igualmente su impronta musical y pedagógica.

En los años noventa eligió Karlsruhe, Alemania, como lugar de residencia. Allí permanecería hasta su fallecimiento, sin que la distancia significara un alejamiento de sus raíces. Por el contrario, continuó construyendo desde la música aquel puente entre América Latina y Europa que había caracterizado buena parte de su vida.

En Karlsruhe dirigió el Coro Latino, integrado por latinoamericanos y alemanes y dedicado especialmente al repertorio de América Latina. Naturalmente, muchas de las obras que interpretaba llevaban arreglos del propio Craff.

Durante más de 25 años estuvo asimismo al frente del Shantychor de la Marinekameradschaft Ettlingen, cerca de Karlsruhe, dedicado a canciones marineras, shanties y repertorio popular alemán. Por esa larga trayectoria recibió también el reconocimiento del Badischer Chorverband.

El aparente salto entre la música latinoamericana y las canciones de marineros alemanes revela, en realidad, algo esencial de su personalidad.

Los repertorios podían cambiar. Los idiomas y las edades de los cantores también. Pero permanecía intacta la vocación del Maestro: reunir personas alrededor de la música y conseguir que voces diferentes terminaran respirando juntas.

Hay así una extraordinaria línea que atraviesa toda su vida: del TUNI al Coro Universitario de San Marcos; de Alturas al Coro Latino de Karlsruhe; de sus arreglos de música peruana y latinoamericana a las canciones del Shantychor de Ettlingen.

Y en todos esos lugares quedaron voces que alguna vez pasaron por sus manos.

Hacer cantar hasta a las piedras

Una vida como la de Luis Craff difícilmente puede resumirse en fechas, conciertos, giras, coros y partituras.

Su verdadera obra permanece también en las personas.

En quienes alguna vez estuvieron frente a él durante un ensayo. En quienes aprendieron que cantar significa también escuchar. En aquellos músicos a quienes hizo repetir una frase una vez más porque sabía que podían hacerla mejor. En quienes descubrieron, gracias a él, una armonía que antes no podían imaginar.

Y permanece en nuestros recuerdos.

Como aquella imagen sencilla de comienzos de los años setenta:

Unos jóvenes estudiantes esperando en una calle de Lima.
Delante del edificio donde vivía un reconocido maestro.
Esperando que Lucho bajara para llevarlo a ensayar con ellos.

Más de medio siglo después comprendemos quizás mejor la grandeza escondida detrás de aquella escena cotidiana.

Luis Craff nunca necesitó un gran escenario para ser Maestro.
Le bastaban unas voces y personas dispuestas a cantar.

Muchas personas - y también reconocidos personajes que tuvieron la fortuna de conocerlo y trabajar con él - solían resumir su extraordinario don con una frase sencilla, pronunciada siempre entre admiración y cariño:

Lucho era capaz de hacer cantar hasta a las piedras.

El 13 de septiembre de 2026 emprendió su último viaje.

Pero Lucho permanece en el TUNI.
Permanece en Alturas.
Permanece en San Marcos.
Permanece en Karlsruhe y Ettlingen.

Permanece en sus discípulos y en cada partitura suya que vuelva a abrirse sobre un atril.

Mientras en Lima, Karlsruhe o cualquier lugar de América Latina un coro vuelva a buscar las armonías que él alguna vez imaginó; mientras alguno de quienes fueron sus discípulos transmita a otros aquello que aprendió de él; mientras sus arreglos vuelvan a levantarse en las voces de una nueva generación, el Maestro seguirá allí.

Escuchando atentamente.
Esperando, quizás, aquella nota que todavía puede sonar un poco mejor.
Luis Craff ha partido al encuentro con la eternidad de su obra.
Y desde allí, seguramente, seguirá haciendo cantar hasta a las piedras.

Para siempre.


Luis Craff y el Grupo Alturas

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Guerlio Peralta

Guerlio Peralta

Guerlio Peralta verfügt über langjährige Erfahrung im Management von IT-Projekten im CRM- und Support-Bereich. Seit 2007 hat er sich auf die Konzeption, Erstellung, Administration und Pflege von Internet-Portalen spezialisiert. Bei Peru-Vision ist er redaktionell zuständig für die Bereiche Tourismus und Gastronomie. Außerdem ist er zuständig für Technik, Kultur und Multimedia sowie für den Vertrieb.

Narbo Peralta - Redaktionsteam

Narbo Peralta - Redaktionsteam

Fotografie, Berichterstattung, Grafikdesign, Webdesign.   |   Professionelle Linse und Webredakteur der peruanischen Weltsicht. Fokussiert auf entscheidende Fakten von hier und da.

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