20. Februar 2026
125 años del Tren Colgante de Wuppertal

Desde 1901 sobrevuela el río Wupper y se desliza entre las estrechas arterias urbanas: el Tren Colgante de Wuppertal es mucho más que un medio de transporte; es un emblema de ciudad. A lo largo de 13,3 kilómetros une Vohwinkel con Oberbarmen y transporta cada día a miles de pasajeros, casi en silencio, suspendido sobre el agua y el asfalto.
Su principio es tan sencillo como fascinante: los vagones cuelgan de una estructura monorraíl de acero apoyada en esbeltos pilares. Lo que aún hoy parece futurista tiene más de un siglo de historia. El káiser Guillermo II realizó aquí un viaje inaugural, y el histórico tren de antaño “Kaiserwagen” sigue recorriendo la línea en ocasiones especiales.
El sistema nació en plena industrialización acelerada, cuando el estrecho valle del Wupper apenas dejaba espacio para vías férreas convencionales. La solución fue elevarse. Más de cien años después, el Tren Colgante demuestra una sorprendente solidez, modernizado con nuevos trenes y tecnología contemporánea.
Para los habitantes de Wuppertal es rutina e identidad a la vez: un monumento técnico que no permanece inmóvil en un museo, sino que se pone en marcha día tras día.
125 años de historia en movimiento
Hace 125 años comenzó esta aventura aérea. Lo que en 1900 se inició con el viaje de prueba imperial de Guillermo II y en 1901 pasó a formar parte de la vida cotidiana de los ciudadanos, se ha convertido en símbolo urbano. En 2026, los servicios municipales celebran el aniversario con 125 historias personales, una exposición, actividades especiales e incluso una estampilla conmemorativa.
Siguiendo el modelo de Wuppertal
Los sistemas de monorraíl colgante al estilo de Wuppertal existen únicamente en dos ciudades de Japón, lo que convierte a esta tecnología en una rareza mundial.
El Shonan Monorail, inaugurado en 1970, funciona bajo el principio SAFEGE: los trenes cuelgan de una viga-guía cerrada. Es una línea intensamente utilizada por pasajeros diarios.
La Chiba Urban Monorail, en operación desde 1988, es con unos 15 kilómetros el sistema de monorraíl colgante más largo del mundo. Moderno, eficiente y plenamente integrado en la red urbana, demuestra la vigencia del concepto.
¿Un modelo para Lima?
El Tren Colgante de Wuppertal es considerado una obra maestra de la ingeniería: compacto, fiable desde 1901 y perfectamente adaptado al angosto valle del Wupper. Pero, ¿podría servir de inspiración para Lima?
A favor: La capital peruana sufre una congestión crónica. Una vía elevada sobre grandes avenidas permitiría sortear embotellamientos sin ocupar suelo adicional. Además, una línea colgante podría construirse más rápidamente que un metro subterráneo y complementar las líneas existentes de metro y autobuses.
En contra: Lima es una megaciudad con una demanda de transporte muy superior a la de Wuppertal. La capacidad de un sistema clásico de este tipo difícilmente cubriría los principales ejes urbanos. A ello se suma el alto riesgo sísmico, que encarecería considerablemente construcción y mantenimiento.
Conclusión: Como proyecto emblemático o solución complementaria en corredores específicos podría ser viable. Sin embargo, como eje central del sistema de transporte limeño resultaría insuficiente. Para la capital peruana, la ampliación de redes de metro y sistemas de autobuses de alta capacidad sigue siendo la opción más realista.
Fotos: Anatol Ruvak, Nikolai Kolosov, Rob Hall, Jorgen Hendriksen, Daniel Dalea
