13. Mai 2026
¿Gobernabilidad o Captura del Estado? El dilema del nuevo Senado.
Segunda vuelta el 7 de junio de 2026
Las elecciones generales de Perú de 2026 marcaron el histórico retorno al sistema bicameral del Congreso, tras la reforma constitucional aprobada en 2024 (Ley Nº 31988). Por primera vez en más de 30 años, los peruanos elegimos simultáneamente 60 senadores y 130 diputados. Con alrededor de 86% de las actas procesadas, la composición legislativa está prácticamente definida, configurando un tablero de ajedrez estratégico para la segunda vuelta del 7 de junio.
1. Segunda Vuelta: Un escenario de alta tensión
La contienda entre Keiko Fujimori (FP) y Roberto Sánchez (JP) se perfila como una de las más ajustadas de la historia reciente.
- El factor "Anti": El fuerte sentimiento anti-Keiko sigue siendo el principal obstáculo para Fujimori. Por su parte, Sánchez deberá consolidar su voto frente a los intentos de asociarlo con el radicalismo o la inestabilidad.
- El destino del Ejecutivo:
• Si gana Keiko Fujimori, contaría con un bloque parlamentario sólido y alianzas naturales que facilitarían su gestión.
• Si gana Roberto Sánchez, se enfrentaría a un escenario extremo: un Senado con mayoría absoluta opositora que tendría la fuerza para activar mecanismos de vacancia presidencial.
2. Composición del Congreso (Actas al 86%)
Seis partidos han logrado superar la valla electoral: Fuerza Popular (FP), Juntos por el Perú (JP), Renovación Popular (RP), Partido del Buen Gobierno (PBG), Partido Cívico OBRAS y Ahora Nación (AN).
2.1. Cámara de Senadores: El "Muro" de la Oposición
El Senado se perfila como el bastión de las fuerzas conservadoras
- Fuerza Popular: 22 escaños.
- Juntos por el Perú: 14 escaños.
- Renovación Popular: 8 escaños.
- Partido del Buen Gobierno: 7 escaños.
- Partido Cívico Obras: 5 escaños.
- Ahora Nación: 4 escaños.
Alianzas: Una unión entre FP y RP (30 escaños) sumada al apoyo probable de OBRAS (5 escaños) otorgaría una mayoría absoluta de 35 de 60 senadores, permitiendo un control total de la agenda legislativa y nombramientos clave.
2.2. Cámara de Diputados: Dispersión Regional
La fragmentación en la cámara baja es mayor, pero mantiene la tendencia de control opositor.
- Fuerza Popular: 39 escaños.
- Juntos por el Perú: 31 escaños.
- Partido del Buen Gobierno: 18 escaños.
- Renovación Popular: 16 escaños.
- Partido Cívico Obras: 15 escaños.
- Ahora Nación: 11 escaños.
3. Escenarios de Gobernabilidad
- Escenario Fujimori: Contaría con un Ejecutivo y Legislativo alineados, facilitando políticas de seguridad e inversión privada, y reduciendo el riesgo de parálisis institucional.
- Escenario Sánchez: Se enfrentaría a una "crisis continua". Con apenas 14 senadores, la oposición conservadora podría bloquear sistemáticamente sus proyectos de ley y ejercer una presión fiscalizadora extrema.
4. ¿Equilibrio Institucional o Captura del Estado?
Más allá de la eficiencia legislativa, existe una preocupación profunda sobre la salud democrática del país. El actual Congreso, con una marcada influencia de Fuerza Popular y sus aliados, ha ejecutado reformas que han alterado el equilibrio del sistema político.
El Sistema a Medida: La implementación de la bicameralidad y las nuevas reglas de juego electoral son interpretadas como mecanismos para asegurar el control de los partidos tradicionales sobre el aparato estatal.
Control de Contrapesos: Existe un riesgo real de una deriva autoritaria si el Ejecutivo (en manos de Fujimori) y el Legislativo (con mayoría FP-RP) actúan en bloque para profundizar la cooptación de instituciones clave como el Poder Judicial, la JNE y la ONPE.
Concentración Total: En este escenario, el Senado no funcionaría como una cámara revisora independiente, sino como una herramienta de ratificación política, eliminando de facto la separación de poderes.
5. Resumen Estratégico: El rol del Partido del Buen Gobierno"
El Perú se encamina a una definición electoral que no solo decidirá quién ocupará la presidencia, sino también qué tipo de gobernabilidad marcará el próximo quinquenio. Más allá de los nombres, lo que está en juego es la relación entre el Ejecutivo y un Congreso bicameral que, según el resultado, puede convertirse en aliado o en principal adversario del gobierno.
Si Keiko Fujimori alcanza la presidencia, el país entraría en una etapa de relativa estabilidad política, al menos en términos institucionales. La articulación entre FP, RP y el Partido OBRAS permitiría consolidar una mayoría clara en ambas cámaras. No sería una alianza exenta de tensiones -OBRAS jugará su propio partido, con demandas regionales y cuotas de poder, pero sí lo suficientemente cohesionada como para garantizar control del Congreso y viabilizar una agenda legislativa consistente.
En ese escenario, el bicameralismo no sería un obstáculo, sino un refuerzo. El Senado actuaría como una cámara de estabilización, alineada con el Ejecutivo, reduciendo los sobresaltos políticos que han marcado los últimos años. Seguridad, inversión privada e infraestructura avanzarían con mayor previsibilidad, en un contexto donde el conflicto entre poderes dejaría de ser la regla.
Muy distinto sería el panorama con una eventual victoria de Roberto Sánchez. En ese caso, el Perú regresaría a una lógica conocida: la del enfrentamiento permanente entre Ejecutivo y Legislativo. Con un gobierno en minoría y un Senado dominado por la oposición conservadora, el equilibrio de poder se inclinaría claramente hacia el bloqueo.
El Senado no solo tendría la capacidad de frenar leyes, sino también de condicionar nombramientos clave y ejercer presión política constante. Sin necesidad de contar con los votos inmediatos para una vacancia, bastaría con instalar un clima de crisis continua. La gobernabilidad, en ese contexto, sería frágil por definición: gabinetes inestables, agenda entrampada y una tensión política que podría escalar rápidamente.
En medio de esta polarización, hay un actor que observa y calcula: el Partido del Buen Gobierno (7 senadores y 18 diputados). Su apuesta por mantenerse al margen de alianzas rígidas podría resultar, a la larga, la más rentable. Mientras otros asumen el costo de gobernar o bloquear, el PBG se posiciona como alternativa moderada, lista para capitalizar el desgaste ajeno de cara a 2031.
Así, el Perú no solo elige entre dos candidatos, sino entre dos formas de ejercer el poder: una mayoría que promete orden -aunque negociadoo- un equilibrio tenso que podría derivar en parálisis. La pregunta de fondo no es solo quién gana, sino qué tan gobernable será el país al día siguiente.
Fuentes: ONPE y Dapper global.
Nota: Artículo elaborado con ayuda de la IA Gemini y revisados por dos personas.

